The Tie Blog

La Tendencia de Tener tu Propio Helicoptero

Tener uno se vuelve cada vez más común entre los grandes empresarios. El alza de aeronaves privadas en el país ha crecido significativamente en los últimos seis años y algunos esperan que siga aumentando. La experiencia de volar en las voces de un vendedor, un experto y un apasionado.

Por Felipe Hurtado H. - Revista SML

Entre los privados que tienen o han tenido helicópteros destacan Guillermo Luksic, Carlos Cardoen, Max Marambio, José Manuel Urenda, Carlos Heller, Andrés Navarro y el ex Presidente Sebastián Piñera. Todo el mundo lo sabe pero conocer otros dueños no es tarea sencilla, pues los vendedores son recelosos de entregar los nombres de sus clientes.

Guillermo Carey, abogado fundador de Carey & Allende y ex director de la iniciativa Pacto Global, de Naciones Unidas, es un reconocido propietario, quien hace mucho tiempo se decidió por este medio de transporte. Se reconoce un apasionado: “Tengo mi helicóptero desde el 2000. Lo he ido cambiando, pero le soy fiel a los Robinson para cuatro personas. Siempre me ha gustado volar. Llevo 50 años en esto, sin accidentes, incentivado alguna vez por (el empresario) Hernán Briones, el gurú de todo esto. Lo utilizo personalmente, para trasladarme, pero, al igual que mucha otra gente, también me sirve para realizar labores sociales. No lo ocupo para andar por Santiago, sólo cuando voy a regiones. Es muy útil. Cuando vas a las zonas forestales, puedes recorrer en dos horas lo que, de otra forma, verías en cinco días. También tengo un avión, pero la diferencia entre ambos es como la que existe entre el auto y la moto: son parecidos, pero no lo mismo, se hacen distintas cosas con cada uno. No podría elegir entre uno y otro, los dos me fascinan. Depende de dónde vayas, también. En helicóptero puedes llegar a cualquier parte, a sectores alejadísimos; mientras que en avión necesitas pistas de aterrizaje, donde te tienen que ir a buscar en auto. Una vez, recuerdo, fui a Trapatrapa, en el Alto Biobío, y me demoré 30 minutos. En auto habría tardado ocho horas. Hoy se ven mucho más naves que antes. A eso ha contribuido mucho que hayan bajado de precio. Ahora te puedes comprar uno por el precio de un auto de lujo. Antes costaba 10 veces más.

No se puede andar por cualquier parte. Son muy restrictivos los corredores que te dejan las autoridades y hay que compartirlos con los aviones. Para mí volar es una vocación, no un gustito. A los 18 años ocupé mi primer sueldo para pagarme un curso. Le he traspasado la pasión a mi hijo, así es que podría decir que también sirve para unir a la familia”.

Verdadera libertad

“La sensación que te da un helicóptero es como sentarse en una silla y elevarse sobre la ciudad. Es de una libertad absoluta, porque, a diferencia de un avión, puedes ir hacia abajo, hacia arriba, para atrás, para adelante. Es lo más parecido a ser un pájaro”.

Sergio Nuño conoce de helicópteros. Y bastante. El creador del clásico programa La Tierra en que Vivimos es dueño desde hace 30 años de Helicópteros Arrayán, empresa que no sólo tiene la representación de la marca Robinson, sino que también realiza cursos, traslados de pasajeros, además de trabajos de filmación y fotografía.

Le sobran experiencias para armarse esa descripción lírica, que se anida en su cabeza luego de infinitas horas de vuelo, de clases y clases impartidas, de imágenes únicas e imborrables.

Moverse por el cielo es una forma de convivir con el entorno que tiene su lado poético, pero también es una decisión pragmática que gana interesados en el país, sobre todo en grandes empresarios, y que ha experimentado un alza considerable en los últimos años, ubicando a Chile como uno de los países con más naves de este tipo privadas en la región, detrás de Brasil y México.

El crecimiento chileno

Hace dos años, un estudio de la Asociación Brasileña de Pilotos de Helicóptero arrojó que existían 1.909 naves en el gigante sudamericano, de las cuales 411 estaban en Sao Paulo, que así desplazaba a Nueva York como la ciudad con más vehículos de este tipo del mundo. Las condiciones estaban dadas para que así fuera, debido a la cantidad de millonarios y la alta congestión que generan las estrechas calles de la urbe paulista.

Según datos de la Dirección General de Aeronáutica Civil, descontando a las aeronaves del Estado, la cantidad de helicópteros en Chile con certificado de aeronavegabilidad vigente, que significa que tienen los papeles al día para operar, es de 259, de los cuales 99 están registrados como privados, mientras que los restantes realizan trabajos aéreos. El crecimiento es importante. Si en 2009 había 204, a junio de este año son 259, lo que implica un incremento de 27 por ciento. El alza mayor está justamente en el área civil, donde en el mismo período pasaron de 59 a casi una centena (crecimiento del 68%). Mientras, las máquinas comerciales subieron de 145 a 160 (10,3%). El número es significativo, pero aún se encuentra a una distancia considerable en la lista de principales compradores en el mundo, clasificación que lidera por amplio margen Estados Unidos, de acuerdo a datos recopilados por medios brasileños en 2013, con más de 12 mil vehículos. En ese ranking lo seguían Canadá (2.776), Australia (2.025), Brasil (1.909), Francia (1.300) y el Reino Unido (1.260). Roberto Sieveking, gerente comercial de Eaglecopters, que vende Bell y Robinson, destaca esta alza y es de los que cree que seguirá ampliándose. “El potencial de venta aumenta cada día. De aquí a 20 años, habrá un crecimiento exponencial, sobre todo por la congestión que dificulta los traslados en auto”, asegura.

Nuño es menos entusiasta. “Es un alza normal, nada explosivo. En el último tiempo siento que ha disminuido un poco, porque los empresarios, que son los principales compradores, no están con la tranquilidad suficiente”, sostiene el comunicador.

Llegar al aire

Volar un helicóptero no se hace de la noche a la mañana. Se requiere de un curso aprobado por la Dirección de Aeronáutica que involucra un mínimo de 45 horas de vuelo. Tampoco está al alcance de cualquiera: cada una de esas horas cuesta cerca de mil dólares. El valor no necesariamente se debe al costo del curso, sino porque hay que incluir el gasto en bencina, asunto nada menor.

La instrucción toma su tiempo, también: entre seis meses y un año. Siempre con un instructor al lado, adquirir las capacidades necesarias para salir a dar “una vuelta a la manzana” puede demorar unos tres meses.

Todo se hace con la aeronave ya en poder del alumno. El riesgo de poseer uno para dar clases, como ocurre con los autos, por ejemplo, es muy alto y caro para que lo asuman las empresas que imparten los cursos. “ Tener un helicóptero es un gustito que uno se da y para ello no sólo hay que contar con los recursos. Detrás de la decisión siempre está el placer de volar”, comenta Nuño, para quien el crecimiento de los ricos en el país es un factor preponderante en el alza en la venta de estas máquinas. “En el Chile de los 80 era casi ínfima la cantidad de personas que podían comprar uno”, subraya.

El perfil del piloto

Nuño define así al comprador de helicópteros en Chile: “Es un ganador, alguien que tiene claro hacia dónde va. No encontrarás entre ellos a alguien que haya hecho dinero de forma ilícita, como se da en otras partes. No, es alguien serio, muy educado, con muchos estudios y logros en su trabajo. Son personas muy conscientes de lo que hacen en el aire, porque aquí te vas a matar si no vuelas como dicen los manuales. Si vas curado o más rápido de lo que se debe, te mueres”. Roberto Sieveking agrega que se trata de “empresarios de rubros bastantes amplios, aunque destacan los que tienen agrícolas e inmobiliarias. Hay varios que son jóvenes, pero la mayoría tiene de 45 años para arriba, que básicamente adquieren un vehículo de este tipo por el ahorro de tiempo que implica. Generalmente, son ellos sus propios pilotos, porque les gusta volar”. A eso, hay que añadir que los prefieren por sobre los aviones, porque una de sus ventajas es que permiten ir de un punto a otro con mayor facilidad, sin la necesidad de una pista de aterrizaje. Los costos de volar En Chile son varias las empresas que se dedican a la venta de estas máquinas. Es posible encontrar algunos que oscilan entre los 390 mil y 500 mil dólares, como el Robinson 44, para cuatro pasajeros y motor a pistón, hasta el Airbus EC155 B1, que cuesta US$13 millones y puede recibir hasta 13 pasajeros.

Entremedio se ubican los Bell 505 (US$1,3 millones, para cinco personas), el Bell 206 (US$2,6 millones), el 407 (US$3 millones), el 429 (US$11 millones) y el Augusta 109 SP GranNew (US$8 millones). No es un vehículo que se pueda tener en el estacionamiento de la casa, se asume con certeza. En Santiago existen tres lugares que actúan como hangares: el aeródromo Tobalaba, el Club de Planeadores de Vitacura y el de Chicureo. Según una nota en el diario La Segunda, los costos de hangaraje, que incluye la mantención, fluctúan entre los 900 mil y los 3,5 millones de pesos mensuales. SML

Share:

comentario

Publicado por Pablo Carrasco

Necesito 4 unidades

Publicado por Clemente Blanco

Estimados buenos días,
Estoy buscando información para hacer un curso de vuelo de helicóptero
Saludos
Clemente

Publicado por nicolas retamal

Estimados buena tarde
Consulta quien me puede ayudar necesito información para hacer un curso de vuelo de helicóptero
Saludos

Publicado por Juan

Por favor si mi podieran darme

Publicado por Matias Moreno

Los dejo invitados a aterrizar sus naves en La Lobera Restaurante Club House contamos con Helipuerto. Estamos en Pupuya, 6ta Region Costa. Sigannos en Instagram y Fb, somo @laloberaclub
Ideal para escaparse de Santiago a Almorzar a 30 mts del Mar con la mejor vista y carta de la zona.
Contacto:
Matias Moreno
+56973998721

Publicado por Sejo

Necesito 3!

Publicado por Ramon Ramirez

Estimados buena tarde
Consulta quien me puede ayudar necesito información para hacer un curso de vuelo de helicóptero
Saludos
Ramon

Publicado por jose tomas

saludos

¡Publicar comentario!